miércoles 30 de marzo de 2011

Sorpresas

Como todo en la vida, colmada de opiniones, gustos y preferencias, hay ciertas situaciones de las que generalmente disfruto. Para algunos pueden ser incomodas Para otros interesantes. Me refiero a las sorpresas.

Ciertamente, hay cierto tipo de sorpresas que no suele encajar dentro de las preferencias populares. Unas que ocurren fuera de nuestro hogar, cuando estamos en las calles de nuestra nación.

A más de uno, le ha pasado que al llegar a un establecimiento comercial, institución, lugar x, no ha encontrado parqueo y se dispone a estacionarse en algún frente de casa de familia, parqueo de establecimiento ya cerrado o esquina cualquiera. Es entonces cuando el momento deleitoso ocurre, un individuo de alguna parte desconocida sale fugazmente y se refiere a uno con el objetivo de que sepamos que supuestamente estará vigilando nuestro vehículo con responsabilidad y cortesía.

Justo es cuando entonces, mi opinión con respecto a las sorpresas cambia. No estoy seguro de si he de ser buen samaritano y al regresar, ofrecer al vigilante provisional la devuelta de mi visita a ese puesto de comida, el menudo de mi bolsillo, esas monedas que se posan en el portavasos. Lo cierto es que, no sé al lector, pero a mí me ha resultado de muy mal gusto ver que tal individuo obra de esta manera, sentado a varios metros de mi vehículo y posiblemente incapaz de velar por la seguridad de este, sea por no lucir lo bastante intimidante como para cuidarlo o porque, a la franca, está muy lejos y ni cuenta se daría de que violentan algún vehículo, viniendo a ser la posibilidad más patética que me ha de molestar.

Otra sorpresa, propia de la urbe y las calles, son los limpiadores de vidrios. Algunos de buen humor, otros, poco calmos, deseosos de alguna cantidad de dinero para suplir su necesidad, cualquiera que sea. Es familiar como de repente una esponja, un trozo de tela, un limpia vidrios de caucho se abalanza por obra de estos individuos en un cristal frontal de un auto cualquiera. Resulta incomodo cuando su insistencia por limpiar tu vidrio se hace notar, sin saber el conductor, si negarle el uso del servicio terminará en una grosería o un simpático gesto como voto de confianza. Por otro lado, es posible que el agua con la que limpian los cristales este bastante sucia, y se note al secar el cristal.

En toda esquina podemos encontrar gente que nos da una gran impresión, y otros cuya participación puede ser inapropiada. También encontramos madres con niños en brazos, pidiendo limosnas, vendedores de gafas, dulces, artículos varios, minusválidos, que si bien no resultan de asombro a nuestra ya acostumbrada sociedad, si lo es el hecho de tener que alguien recurrir a esos medios para obtener un sustento y como todo tipo de persona, sin importar su edad, raza, género, razones nos da para llevarnos una gran sorpresa.

sábado 29 de enero de 2011

Confianza


La complejidad de sensaciones y saberes que inundan la mente humana, permite dar rienda a las acciones y efectos que cada uno puede desarrollar. La falta de confianza entre nosotros, seres humanos imperfectos, nos lleva a crear una pared imaginaria que nos hace sucumbir a la indiferencia y la inseguridad al tratar a un semejante.

No hay mucho interés en conocernos, en entendernos y aplicar lo que somos para bien de todos. Un ejemplo vivido es la carencia de confianza entre unos y otros, llevándonos a buscar solo el bien propio. La carencia de objetividad al momento de llevar a cabo una obra, permuta condiciones innecesarias y perjudiciales al resultado de nuestro esfuerzo. Mas aún, al incurrir en la individualidad y el conformismo llegamos respectivamente a dos vertientes fútiles, monotonía y mediocridad, cual de las dos, menos eficiente.

Ciertamente, no nos gusta escuchar, no sentimos interés por las opiniones ajenas a fin de modelar una realidad más efectiva. No nos molesta ignorar, y caer en el error de herir por no otorgar, y caer, por no observar. Nos hastía meditar el punto de vista ajeno, el gusto diferente, la mirada desconocida. A sabiendas de tal perfil, solo queda inmutarnos ante la sobriedad de lo incauto o reservarnos a la naturalidad de lo humano. Es nuestra decisión que tomar y que dejar de la enramada de posibilidades.

lunes 5 de abril de 2010

Comprendido

Ha empezado a llover, y en verdad me parece que cae en mal momento. Acostumbro a disfrutar de su sonido en el pavimento, en las azoteas, en las hojas de los arboles junto a mi ventana. Pero justo ahora, no me brinda paz alguna.

Solo ayer me di cuenta de que había pasado por alto demasiadas luces, señales y alertas de pare en al camino. Me habían pedido que les lleve y en mi apuro me negué a ofrecer el asiento, que tonto fui, ahora desearía tener acompañante en ese confortable, pero frio vehículo.

Revise mi agenda y mi teléfono celular y me di cuenta también, de que, números de contactos habían estado ocupando espacio innecesario, haciendo cayos en mis dedos y ocupando el lugar de alguien que quizá, solo tal vez, si me hubiera detenido a preguntar al menos la hora había terminado eventualmente adicionando a otra bella persona en el aparato.

Mas no, decidí soslayar esa posibilidad, es mas, los gajes del oficio nublaron mi vista y perdí mi semblante, extravié de vista las cálidas manos, los ojos abiertos de otros que alguna vez respondían efervescentemente a mis acostumbrados saludos. Ahora, justo ahora, y hoy, precisamente hoy, decidí pulsar unos cuantos botones, y me detuve en uno que otro contacto.

Últimamente he tenido crédito de sobra y me dispuse a encantar el oído de una que otra persona, mas, sin embargo, me ha respondido la contestadora, me he enterado de que algunos se han ido a otro país, y que si ha quedado alguien en la ciudad, ya no siente la misma conexión con mi persona.

Me siento devastado, inútil, decaído y con pocas ganas de intentar marcar otro numero. Pese a mi futilidad de pensamiento, algo en mi comprende que no es justo para mi ni nadie, si empezara a culparme o alguien mas por mi errores, y me dispongo, con cierto brío y orgullo a desterrar los remanentes de aquel que no supo reconocer quienes respondían y quienes no. Quienes llamaban y quienes callaban.

Me recuesto y pienso en como devolverle el brillo a esa amistad que me atreví a deteriorar. Me han dado esperanza, mas no mucha, se me ha dado la oportunidad de estar cerca, más no para notar su característico olor. Perdón es lo único que se me ocurre pronunciar, pero no creo llegar a la orilla con semejante estrategia. Y me esfuerzo anhelando, solo anhelando, que este allí para recibirme, un hombro familiar, o quizá, tan solo una mano, eso me basta para agradecer su perdón.

lunes 3 de agosto de 2009

jueves 2 de octubre de 2008

No todo el mundo lo sabe (Vivencia)

No es el llegar a obtener opciones factibles, el reto por dominar en la vida. La dificultad está, en saber por que opción decidirse y lograr afrontarla, para una vez determinados los objetivos, cumplir con ellos. Es en el momento de tensiones y diversidades nefastas, en el que el ser humano se hace de verdadera fuerza interior para afrontar las complicaciones de la vida que tiene por propósito llevar, a su máximo esplendor. Lo cual, no todo el mundo lo sabe.

Los anhelos de realización personal, presentes en el corazón de todos, son los aspectos más rutinarios de la existencialidad. El único error observable en estas añoranzas particulares, está en el empeño que como seres imperfectos, llevamos a cabo por cada aspecto, sin conocer como llevarlos a cabo, por razones que solo les son reveladas a verdaderos fieles y les hace capaces de obtener la codiciada felicidad. Para obtener los resultados de esfuerzos, que si bien no siempre terminan como deseamos, vienen a ser el peldaño que nos pule para la eterna subsistencia, capaz de asegurar un éxito rotundo, o un fracaso desgarrador. Lo cual, no todo el mundo lo sabe.

Y recordando cuan espontaneo es el simple tropezar, nos cuenta el camino por recorrer, que no siempre se logra caminar y actuar como la exabrupta realidad no los permite. Pues existe toda una gama de formas de pensar, lo cual crea un distintivo en cada persona. No todo el mundo es creativo, mas no significa que haya muchos a quienes les falte iniciativa. Es solo que factores como el desamor, la necedad, el odio, disgregan las posibilidades de sentir redención. Lo cual no todo el mundo lo sabe.

La trivialidad del comportamiento humano, basado en leyes como; la del mas fuerte para muchos, dar para recibir para otros, entre otras versiones ofuscadas por insensatez (unas semi-correctas, otras totalmente erróneas y por ultimo, pero no por menos, pero debido a la ignorancia de los hombres, las verdaderas respuestas a los enigmas comunes, que son evidentemente las menos seguidas), se compila una verdad inapelable; los conocimientos humanos se ven limitados por la falta de desear más, de añorar conocer la verdad y escudriñarla, de tal modo que haga posible y más duradera, alguna esperanza, alojada en lo profundo de la imaginación. Lo cual no todo el mundo lo sabe.



domingo 21 de septiembre de 2008

Día Uno

En torno a la melancolía en la que divaga mi mente, rogando por que el tiempo acelere rápidamente, me encuentro aquí o allá sin saber definirlo. Mi vista muy a lo lejos, observa las sombras que la falta de estrellas crea con impecable suntuosidad. Y lo es, porque mantengo presente aunque desearía que mi mente se borrara, el hecho de que no he de hablar contigo esta noche y que tengo que resignarme a que pase. Cuando llegue el amanecer aun así llegara otra noche sin tenerte, pero me recuerda esta inmensa calma que cada segundo estoy mas cerca de tus palabras de aliento. Supuse que seria menos susceptible a la desesperación que mi razón experimenta debido a tu ausencia. He sido un poco fuerte, mas he sucumbido ante la eminente realidad y mis temores se funden con mis alegrías al enfocarse en un solo deseo, compartir mutuas añoranzas, saberes.

Y en este instante en que no estas solo me queda confortar mi alma con las frases que dijiste a mi y a mi conciencia esta ultima oportunidad ante nuestro acuerdo y como todo un fiel a este querer, no he permitido que se acerque la ansiedad, ni impaciencias, trastornos de mi tolerancia. Mas bien, hago el esfuerzo por resistir la batalla campal entre la soledad y la esperanza, soslayables ambas cosas únicamente por un sentir devastador para todo aquel que lo sufra, la frustración. Pero me has enseñado a pasarla por alto, a ignorar las piedras en el camino, a confiar en que es solo cuestión de tiempo y podría nuevamente escuchar tu voz, apreciar la sensatez de tus palabras y la elegancia de tus pensamientos. Ha sido solo un día y aun así me ha parecido una eternidad, sin luz, sin melodía. Respaldado solamente por la seguridad de que tanto como yo te extraño, tu me hechas de menos y que también al igual que yo, imploras porque algún jubilo momentáneo vuestro, llegue a mi también y disfrutar de los placeres que en tu expresión he de hallar. Las horas pasan y me rindo ante el sueño, en el que deseo estés presente para aliviar la intensa tortura que azota mi ser cada minuto concurrente. Es solo un día, espero resistir el de mañana, sabiendo que es cada vez menos el tiempo que mortifica, esta, mi necesitada alma. You know it was for you Yadirita.


jueves 4 de septiembre de 2008

Transcurso I


Carencias, ligadas a otras pequeñas realidades son las que nos hacen quienes somos. El oso de peluche descansa sobre la almohada, tan comoda, los lapices todos juntos esperando a ser utilizados, los zapatos viejos, que aun con agujeros conservan su porte, y como olvidarme de la camiseta nueva, que justo compré la semana pasada, me llena de satisfaccion tenerla conmigo, habia esperado mucho para comprarla y era la unica que quedaba, segun la linda jovensita que me atendio en la tienda. De veras me hace recordar muchas cosas, y ya reconozco que no debo quejarme, solo recordar y ver hacia delante...